Los divulgadores científicos exploran en La Coruña nuevos métodos de acercar la ciencia al gran público

9-11-2005

—En la inauguración del III Congreso sobre Comunicación Social de la Ciencia se denunció que “la ignorancia científica es el mejor modo de exclusión”
—Lynn Margulis, codirectora del departamento de Biología Planetaria de la NASA, aseguró en la conferencia plenaria de la convención que “la idea de independencia no tiene base científica”

Bajo el lema Sin ciencia no hay cultura, el III Congreso sobre Comunicación Social de la Ciencia comenzó su andadura con una mesa presidencial en la que Ernesto Páramo, director del Parque de las Ciencias de Granada, aseguró que “ La ignorancia científica, es el mejor modo de exclusión”. Ésta fue sólo una de las muchas afirmaciones que pudieron escucharse a lo largo de la inauguración. Manuel Toharia, director del Museo de las Ciencias Príncipe Felipe de Valencia aseguró que “Si la ciencia que se hace en Coruña se hiciera en Madrid, otro gallo nos cantaría” y Juan Luis Arsuaga, codirector de las excavaciones de Atapuerca, apuntó soluciones para hacer la ciencia más atractiva: “En un museo, además de presentar los descubrimientos, habría que profundizar en los descubridores. Los científicos son muy interesantes”, dijo. Por su parte, Ramón Núñez, director de los Museos Científicos Coruñeses, profundizó en los objetivos de la divulgación con la frase “ El negocio (de la ciencia) es cambiar la fe por la objetividad” y Nieves Vázquez, teniente de alcalde del ayuntamiento coruñés, recordó la apuesta de esta ciudad por la cultura científica.

Este fue el pistoletazo de salida de una convención que tendrá lugar hasta el viernes en el Palacio de la Ópera y de Congresos de La Coruña, y que pretende ser un lugar de encuentro para los divulgadores científicos en su búsqueda de nuevos métodos para acercar la ciencia al gran público.

La siguiente cita del día fue con Lynn Margulis, codirectora del departamento de Biología Planetaria de la Nasa, que ante una sala abarrotada, defendió que “la idea de independencia es política y no tiene base científica”, en clara alusión a que la ciencia está ligada de forma ineludible a otros aspectos a la cultura. En su conferencia plenaria, también explicó su apoyo a la teoría de GAIA, que postula que la Tierra es un organismo vivo en el que todo interacciona.

Los encuentros con provocador renuevan la idea de congreso
En esta reunión sobre divulgación científica se han estrenado nuevas fórmulas, inéditas hasta ahora en un congreso. En la cita de La Coruña se mantienen las comunicaciones y pósteres, pero las mesas redondas se han sustituido por los denominados “encuentros con provocador”, unas tertulias en las que junto a divulgadores se sientan periodistas, escritores, filósofos, científicos y educadores. Todos ellos reflexionan sobre sobre la presencia de la ciencia tanto en sus vidas como en el mundo de la cultura, durante una animada charla en la que la mesa de ponentes se sustituye por varias mesitas de café, los ilustres invitados se presentan sólo por su nombre de pila y no hay moderador, sino un provocador que busca constantemente la confrontación de pareceres.

Esta innovación formal es el resultado de una vocación de autocrítica por parte de la organización del congreso. Se trata de impulsar y abrir al resto de la sociedad el debate sobre la comunicación de la ciencia, y que éste no sea patrimonio exclusivo de los profesionales de la divulgación científica. Así, en el primer encuentro con provocador, el novelista Alfredo Conde sirvió de contrapunto a la visión del científico Juan Luis Arsuaga, codirector del equipo investigador de Atapuerca y a la del filósofo Miguel Ángel Quintanilla, catedrático de Lógica y Filosofía de la Ciencia de la Universidad de Salamanca.

Para Arsuaga, la falta de cultura científica se traduce en una sociedad menos democrática e incapaz de afrontar sus problemas: “¿Cómo vamos a decidir si queremos alimentos transgénicos si no sabemos realmente lo que es un gen?”, planteó el investigador. Alfredo Conde, en cambio, no cree que el problema sea de carencia de conocimientos científicos concretos, sino de “una falta de actitud, de inquietud hacia el conocimiento en general, hacia la vida”. Y el filósofo Quintanilla, haciendo de puente entre científico y escritor, defendió que la educación científica ha de ser un compendio de conceptos y actitudes que ayuden a comprender a los científicos y a que su labor sea más respetada por el resto de la sociedad.

La segunda jornada del III Congreso de Comunicación Social de la Ciencia arranca mañana con el encuentro protagonizado por la bióloga Pilar Carbonero, la filósofa Eulalia Pérez Sedeño y el divulgador Ernesto Páramo. En la sesión de tarde intervendrán el Xosé Ramón Barreiro, presidente de la Real Academia Galega, el historiador de la ciencia Javier Ordóñez y los periodistas Vladimir de Semir y Pilar Cernuda.